



HISTORIA DE LA CIENCIA
Y LA TECNOLÓGICA
Prehistoria y Edad
Antigua.
INTRODUCCIÓN.
La historia de la
tecnología es la historia de la invención de herramientas y técnicas con un propósito práctico. La historia
moderna está relacionada íntimamente con la historia de la
ciencia, pues el
descubrimiento de nuevos conocimientos ha permitido crear nuevas cosas y,
recíprocamente, se han podido realizar nuevos descubrimientos científicos
gracias al desarrollo de nuevas tecnologías, que han extendido las
posibilidades de experimentación y adquisición del conocimiento.
Los artefactos tecnológicos son
productos de una economía, una fuerza del crecimiento
económico y una buena parte de la vida. Las innovaciones tecnológicas afectan y
están afectadas por las tradiciones culturales de la sociedad. También son un
medio de obtener poder militar.
LA TECNOLOGÍA
PREHISTORICA.
EDAD
DE PIEDRA.
Durante la Edad
de Piedra, los humanos eran cazadores recolectores, un estilo de vida que
comportaba un uso de herramientas y asentamientos que afectaba muy escasamente
a los biotopos. Las primeras tecnologías de importancia estaban asociadas a la
supervivencia, la obtención de alimentos y su preparación. El fuego, las
herramientas de piedra, las armas y el atuendo fueron desarrollos tecnológicos
de gran importancia de este periodo. En este tiempo apareció la música. Algunas culturas desarrollaron canoas con batangas capaces de aventurarse en
el océano, lo que propició migraciones a través del archipiélago Malayo, atravesando el Océano Índico hasta Madagascar y también cruzando el Océano Pacífico, lo que requería conocer
las corrientes oceánicas, los patrones del clima, navegación y cartas estelares. La fase principal de
predominio de la economía cazadora-recolectora se llama Paleolítico y el final se denomina epipaleolítico o mesolítico; la
Edad de Piedra posterior, durante la cual se desarrollaron los rudimentos de la
tecnología agraria, se llama periodo Neolítico. Estas fueron las bases de la
tecnología industrial moderna.
Los
primeros inventos tecnológicos datados construidos por el hombre se remontan a
la Prehistoria, más de 200.000 años atrás. Se trata de herramientas y armas fabricadas
en piedra, tales como hachas, encontrados en Europa, África y Asia del este. La
datación de estos instrumentos marcó el comienzo de la Edad de piedra.
Se
atribuye a cazadores y nómadas la utilización de las primeras herramientas de
piedra sin tallar. Éstos aprovechan las aristas afiladas de determinadas
piedras a modo de cuchillos para cortar los alimentos y realizar otras labores
cotidianas. Hace unos 100.000 años los primeros homínidos, de los que
evolucionaría el hombre moderno, ya habían conseguido crear herramientas que
servían para fabricar otras herramientas. En cuevas de estos ancestros se han
descubierto variados utensilios de piedra: hachas, cuchillos, recipientes,
etc., indicativo de la naturaleza humana de aquellos seres, pues, aunque existen
algunos animales irracionales que son capaces de utilizar herramientas, sólo la
especie humana es capaz de diseñarlas y crearlas.
La
creación y el control del fuego fue el siguiente paso en el proceso tecnológico
del hombre primitivo. Se estiman cuatro etapas: en la primera el hombre observó
las fuentes naturales del fuego, tales como los volcanes o los árboles que
ardían por acción de los rayos. En una segunda etapa aprendió a obtener el
fuego de esas fuentes naturales y a emplearlo para calentarse, iluminar o
protegerse de los depredadores.
En la tercera etapa consiguió hacer fuego
cada vez que lo necesitaba. Finalmente, llegó a controlar el fuego y utilizarlo
para la fundición de metales y cocción de recipientes cerámicos, además de
otras muchas aplicaciones que le permitieron disfrutar de una vida más
confortable. Probablemente, la creación del fuego y su control, junto con la
agricultura, fue un factor determinante en el desarrollo de las poblaciones
estables y de las instituciones sociales y políticas, poniendo fin al
nomadismo.
El hombre
primitivo no sólo utilizó su ingenio para la fabricación de herramientas
prácticas, también experimentó sobre la obtención de pigmentos para aplicarlos
sobre el cuerpo, vestimentas, utensilios, etc., reduciendo a polvo determinados
minerales, como la azurita y la malaquita, que aportaban colores azules y
verdes, respectivamente. De estas prácticas también nacieron los ornamentos que
dieron lugar a las primeras manifestaciones artísticas de la joyería, como
trozos de cobre, cuarzos y otros materiales vistosos o maleables.
EDAD DE COBRE Y BRONCE
La Edad de Piedra desembocó
en la Edad de los Metales tras la Revolución Neolítica. Esta revolución comportó
cambios radicales en la tecnología agraria, que llevaron al desarrollo de la agricultura, la domesticación animal y los asentamientos permanentes.
La combinación de estos factores posibilitó el desarrollo de la fundición de cobre y más tarde bronce. Esta
corriente tecnológica empezó en el Creciente fértil, desde donde se difundió.
Los descubrimientos no tenían, y todavía no tienen, carácter universal. El
sistema de las tres
edades no
describe con precisión la historia de la tecnología de los grupos ajenos a Eurasia, y
no puede aplicarse en algunas poblaciones aisladas como los sentinelese,
los Spinifex y
ciertas tribus amazónicas, que todavía emplean la tecnología de la edad de
piedra.
De
la experiencia empírica en el uso del fuego y los minerales, los pueblos de la
antigüedad aprendieron a reducir la tensión del metal, sometiéndolo al fuego y
forjándolo. Hacia el año 3.000 a.C. se realizó un descubrimiento que daría
lugar a un periodo histórico: la Edad de bronce, cuando se constató que la
aleación de estaño y cobre resultaba mucho más maleable que el cobre por sí
solo, proporcionando mejores cualidades a los objetos que requerían aristas,
tales como las espadas y herramientas de corte. En la Edad del bronce el punto
más valioso en depósitos de cobre se encontraba en Knósos (isla de Creta); con
el desarrollo de la navegación marítima este lugar se convirtió en un centro
minero de importancia estratégica, aunque existían otros depósitos en Siria y
Turquía pero de menor interés en cuanto a su volumen.
EDAD DE
HIERRO
La Edad
de Hierro empezó
tras el desarrollo de la tecnología necesaria para el trabajo del hierro,
material que reemplazó al bronce y posibilitó la creación de herramientas más
resistentes y baratas. En muchas culturas euroasiáticas la Edad de Hierro fue
la última fase anterior al desarrollo de la escritura, aunque de nuevo no se
puede decir que esto sea universal.En la agricultura, las herramientas fuertes
para el cultivo como las hachas de hierro, los picos, los rastrillos, las palas
y las puntas de los arados hacían que la limpieza de la tierra y la producción
de alimentos fueran más rápidos y más eficientes y le permitía a los granjeros
cultivar tierras más fuertes. Las herramientas más eficientes en todas las
áreas tuvieron como resultado más avances tecnológicos, el desarrollo de la
industria y también más tiempo para descansar. Un granjero de la edad del
hierro que trabajaba con un arado de hierro tenía significativamente más tiempo
para dedicarle a su trabajo, familia y otros asuntos. Más tiempo de descanso
entre otras personas con frecuencia también condujo a más tiempo para las artes
y las ciencias. De esta forma, las sociedades de la edad del hierro florecieron
con estas herramientas de hierro más baratas. Combinadas con el desarrollo de
los alfabetos y las monedas, el hierro comenzó el movimiento de la humanidad
hacia nuestra sociedad moderna.
PRIMERAS
COMUNIDADES AGRICOLAS
Con la llegada de la
Edad del bronce las formas de vida nómada se fueron haciendo sedentarias,
asentándose para desarrollar la agricultura. La mayoría de sociedades
distribuidas por los diferentes continentes habían obtenido avances
tecnológicos: utensilios con púas para pescar, arcos y flechas para cazar,
agujas para confeccionar vestimentas, lámparas de aceite animal para
iluminar...
A
la vez, las prácticas de la caza y la recolección de frutos del bosque se
fueron transformando en actividades propias de sociedades agrícolas.
No
obstante, muchas actividades agrícolas fueron itinerantes: al desconocerse aún
como abonar las tierras se ocupaba un bosque, se incineraba y sobre el suelo
rico en nitrógeno se cultivaba durante unos pocos años hasta que la tierra
quedaba exhausta de nutrientes, momento en que se buscaba otro bosque virgen
para iniciar otro ciclo. La agricultura itinerante ha causado graves daños
ecológicos en el pasado, ya que tras el levantamiento quedaba detrás un espacio
muerto y desolado, en donde antes era un lugar lleno de vegetación y vida
animal.
Además
de por efecto de la agricultura itinerante, se manifestaron otras prácticas que
se tornaron dañinas para el medio ambiente y una alteración mayor del entorno
debido a la demanda de leña, que llevó a la deforestación de grandes áreas de
bosques. Además, el excesivo pastoreo de ovejas y ganado vacuno condujo a un
desequilibrio en el crecimiento de nuevos árboles en las tierras pobres. Como
resultado de todo ello, comenzó una aparición gradual de áreas desérticas.
Las
primeras comunidades agrícolas ya habían surgido hace unos 12.000. Las más
importantes se establecieron en Mesopotamia (actual Irak), en las riberas de
los ríos Tigris y Éufrates, donde los suelos eran sumamente fértiles gracias al
transporte de nutrientes que los ríos depositaban en sus márgenes. Además,
estas zonas disponían de numerosos árboles, que aportaban leña y madera. Los
vestigios de sociedades agrícolas también se han encontrado en otras regiones
muy distantes, que abarcan desde el sureste asiático hasta México.
Hace
unos 7.000 años, las comunidades agrícolas fueron estableciéndose por numerosas
regiones del mundo. Entre las más cercanas cabe citar Israel, Líbano, Siria,
Jordania, Grecia y las islas de Chipre y Creta. Las construcciones eran de
piedra y entre sus herramientas ya se distinguían la hoz y el arado; los
cultivos eran preferentemente cereales. Posteriormente, unos 1.000 años más
tarde, la práctica de la agricultura fue extendiéndose por un lado al Oeste, a
Europa central, hacia el río Danubio; por otro lado al Sur, a las costas
mediterráneas de África y riberas del río Nilo; y hacia el Este, hasta el valle
del Indo.
En
la cuenca del río Nilo se manifestaron algunos avances tecnológicos de interés:
la construcción de diques y barreras fue una experiencia constante, motivado
por las inundaciones a que eran sometidos cada año los valles del Tigris y el
Éufrates tras la estación de cosecha. Y por el contrario, durante la estación
de cosecha, en que las lluvias escaseaban, debían construirse y mantenerse
canales y sistemas de irrigación para regar los cultivos. La capacidad
tecnológica de estas sociedades agrícolas asentadas en las riberas del Nilo,
debían poner a prueba todo su ingenio año tras año, pues las inundaciones no
dejaban rastro de las marcas de propiedad de la tierra, debiendo comenzar de
nuevo al año siguiente las labores de reconstrucción, además de nuevas
mediciones sobre el terreno para establecer la longitud de cada parcela.
OTRAS
INNOVACIONES IMPORTANTES: LA
RUEDA.
La
rueda ha constituido un importante punto de inflexión en el avance de la
civilización humana. En la actualidad, las aplicaciones de la rueda en la
tecnología moderna y en la vida diaria son casi infinitas. Con su invención se
consiguió, al principio, un uso más eficiente de la fuerza de tracción animal
en labores agrícolas, y posteriormente en otras numerosas áreas. Para el
control del flujo y la dirección de la fuerza la rueda se convirtió en un
sistema mecánico prácticamente insustituible.

Con la invención de la rueda se consiguió un uso más eficiente de la fuerza de tracción animal en labores agrícolas y en otras numerosas áreas
Las
ruedas más antiguas conocidas datan de hace unos 5.000 a 5.500 años, en la
antigua Mesopotamia (actual Irak). En su forma más simple consistían en un
disco macizo de madera fijado a un eje. Más tarde, la rueda fue evolucionando
para hacerse más ligera, eliminándose secciones del disco para reducir el peso,
con este mismo propósito hace unos 4.000 comenzaron a utilizarse los radios.
Se
estima que los vehículos de dos ruedas aparecieron después de la invención del
torno de alfarero, convirtiéndose el carro en poco tiempo en el sustituto indiscutible
del trineo como medio de transporte. Junto con la rueda, el carro de dos ruedas
supuso una auténtica revolución tecnológica para la época. El transporte se
intensificó en todos los ámbitos y las materias transportadas se diversificaron
ampliamente, aunque el transporte de minerales tuvo un auge espectacular en la
creciente industria del cobre.
DESARROLLO URBANO
El
fenómeno urbano de la ciudad, que comenzó a fraguarse después del año 4.000
a.C., constituyó una de las formas de creación más complejas de la humanidad.
La ciudad es en sí misma un sistema tecnológico, como lo demuestran los
primeros símbolos que se utilizaron para representarla, consistentes en un
círculo de donde partían líneas indicando los incipientes sistemas de
comunicación y transporte.

El fenómeno urbano de la ciudad constituyó una de las formas de creación más complejas de la humanidad
más
de organización política y de poderes, se materializó una abundancia de
riquezas materiales y excedentes de alimentos, se construyeron murallas
defensivas y se profesionalizaron los ejércitos. La administración de impuestos
y la acumulación de riquezas permitió crear infraestructuras básicas, se
construyeron templos y observatorios. En esta situación, los reyes o
gobernantes asimilados pudieron asegurar su descendencia.
Mesopotamia,
que significaba para los griegos "país entre ríos" (el Tigris y el
Éufrates), puede considerarse como el símbolo del poder organizativo y del
esplendor tecnológico de las primeras civilizaciones urbanas. Las tierras
fluviales del valle, rodeadas de montañas y desiertos, gozaban de una
fertilidad y características inmejorables para el desarrollo de una riquísima
agricultura. Precisamente, esta fue la base de la economía mesopotámica,
favorecida por la construcción de canales de regadío permanente con origen
sobre todo en el río Éufrates, con una ingeniosa disposición que permitía
además evitar las posibles inundaciones.
Mesopotamia estaba compuesta por civilizaciones
organizadas en ciudades-estados, algunas de ellas auténticos imperios que
luchaban por la hegemonía sobre las demás, donde se manifestaban invasiones,
conquistas, destrucciones o decadencias, y posterior fundación de nuevos
imperios.Zigurat de la ciudad-estado de Ur, desde donde se observaban los astros y se realizaban actividades culturales
En
la Alta Mesopotamia o Asiria (al norte), habitaban los asirios, un pueblo
guerrero que fundó ciudades como Nínive y Assur. En la Baja Mesopotamia o
Caldea (al sur, en lo que actualmente es Irak), habitaban los acadios y
sumerios; éstos eran pueblos pacíficos de agricultores que fundaron ciudades
como Ur, Lagash, Larsa, Uruk, Eridú y Babilonia, con antigüedades aproximadas
de entre 5.000 y 2.000 años
Algunas
de estas ciudades fueron centros esplendorosos de la cultura sumer.
Precisamente, los sumerios desarrollaron el regadío y la agricultura, además de
otras manifestaciones de tipo cultural, como la escultura, artes del metal y la
invención de la escritura cuneiforme; cabe destacar que la lengua sumeria
escrita es la más antigua de todas las conocidas.
Las
construcciones, los grandes monumentos, los crecientes mercados del metal, así
como el desarrollo de los recursos de agua, condujeron a la creación de varias
formas de medida y su normalización. Por ejemplo, el codo servía en Mesopotamia
como patrón de longitud. En lo que respecta a la medida del tiempo, en Egipto
se elaboró un calendario que dividía el año en meses y días.
La
escritura ha sido otro de los grandes logros tecnológicos del hombre. La
necesidad de dejar constancia escrita de sucesos y vivencias estimuló la
experimentación de materiales. Los egipcios, por ejemplo, consiguieron fabricar
algo similar al papel utilizando la planta del papiro, dejando atrás las
engorrosas tablas de arcilla en donde escribían con jeroglíficos.
TECNOLOGÍA MILITAR.


En la antigüedad las ciudades se construían dentro de espacios
amurallados para facilitar su defensa. Además, en su interior también se
almacenaban arsenales de armamento, ejemplo de las ciudades de Tebas, Assur,
Babilonia, Heliópolis, entre otras muchas. Como ya se dijo, en el periodo de
las civilizaciones mesopotámicas las ciudades nacían y desparecían
continuamente por motivo de las sucesivas invasiones y conquistas, o por la
decadencia, para de nuevo nacer otros imperios. Los objetivos militares eran, en
esa época, la destrucción masiva de las ciudades enemigas. Ejemplo de estos
fenómenos fue Ur, en Sumeria, una de las primeras ciudades en levantarse
alrededor del 4.000 a.C., y también una de las primeras en ser devastada 2.000
años más tarde.
De forma similar sucedió en el valle del Indo con la ciudad de
Mohenio - Daro, fundada en el 2.500 a.C. y destruida alrededor del 1.700 a.C.
Lo mismo acaeció en otras regiones muy lejanas, primero en Perú y Ecuador,
alrededor del año 1.000 a.C., y más tarde en México y Centroamérica.
DESARROLLO DE LA
TECNOLOGÍA MILITAR.
En el mundo antiguo la tecnología
militar se desarrolló en tres fases: primero surgió la infantería dotados de
escudos, espadas, lanzas, arcos y cascos de cobre o piel. Seguidamente se
desarrollaron los vehículos, que al principio fueron carros de ruedas muy
pesadas y sólo utilizadas para el transporte de los mandos. Con la inclusión de
las bridas y los radios en las ruedas para aligerar el peso de los carros, se
hizo de este medio
un máquina más versátil capaz de enfrentarse a la infantería
enemiga en superioridad de condiciones. Finalmente, en una tercera fase se
mejoró la velocidad y movilidad de la caballería; en este campo los asirios
fueron maestros, y no sólo como excelentes jinetes sino también por sus
conocimientos sobre armamento de hierro. Por todo ello, los asirios
consiguieron dominar el mundo civilizado en su mayor parte entre el año 1.200 y
el 612 a.C.
Con el transcurso de los tiempos se fueron mejorando las
técnicas de lucha a caballo. Con la aparición del estribo los carros de guerra
perdieron la supremacía, obteniendo los jinetes una mejor estabilidad cuando se
trataba de luchar a espada sobre una montura. La caballería de ataque rápido se
convirtió así en la principal unidad de las fuerzas militares en Egipto y
Persia.
La nuevas fuerzas militares a caballo requerían de una
adecuada infraestructura de transportes, comunicación y avituallamiento. En
este campo, los persas fueron pioneros, desarrollando una red de
aprovisionamiento y parada a lo largo de todo su gran imperio, que se extendía
desde el Punjab hasta el Mediterráneo.
TECNOLOGÍA GIREGA.
Durante el Periodo helenístico (siglos IV al I a.C.),
Alejandro "el Magno" venció a los persas, lo que le permitió
conquistar Mesopotamia, Babilonia y penetrar en Egipto, donde fundó la ciudad
de Alejandría en el año 332 a.C., cuna de una mítica biblioteca.
Alejandro sentía admiración por la cultura helénica y
puso a Grecia bajo las órdenes de Antípatro, que consiguió mantener el orden
bajo la amenaza de intervenir los gobiernos y autonomías. Pronto, toda Grecia
quedó dominada tras reprimir duramente las sublevaciones de las ciudades, como sucedió
en Tebas. En apenas trece años Alejandro Magno consiguió establecer el mayor
imperio de la antigüedad, pero ese imperio no sobrevivió a su muerte, ya que
sus sucesores se enzarzaron en luchas por el control del vasto territorio
heredado.
Durante el periodo helenístico, y hasta que se
estableció la supremacía de Roma, los griegos fueron los primeros en
convertirse en una potencia, gracias a los conocimientos comerciales y de
construcción naval, que les permitió colonizar las costas del Mediterráneo. El
poder naval de los griegos fue, en parte, causa de la derrota de los persas.
Un elemento importante en la organización del trabajo,
llevada a cabo tanto por persas como por griegos, fue la introducción de la
esclavitud. Los griegos, a lo largo de toda su edad de oro, dependieron de la
mano de obra esclava, sobre todo en lo referido al trabajo manual. En esta
época, un problema de productividad no era nunca analizado desde el punto de
vista de nuevas fuentes de energía, o nuevos métodos de producción, sino que se
solucionaba incrementando el número de trabajadores esclavos. Esta visión era
compartida por la mayoría de los sabios de la época, por ello todos los
conocimientos adquiridos y transmitidos adolecían de una falta de experiencia
en lo que respecta a los procesos de fabricación y el trabajo físico. Esta
deficiencia se mantuvo incluso durante el imperio de Roma.
No obstante, los griegos realizaron algunas innovaciones
tecnológicas importantes en diferentes campos: física, navegación marítima,
topografía...:
Tales de Mileto contribuyó a la mejora de la navegación
marítima con la introducción del método de triangulación para determinar una
situación geográfica.
Anaximandro es considerado el fundador de la cosmología
y la cartografía, dando forma al primer mapa del mundo.
Los principios sobre poleas, palancas, bombas, ruedas
dentadas, etc., fueron descritos por Arquímedes, Tolomeo, Herón de
Alejandría y Ctesías; ejemplo de algunas contribuciones prácticas fueron el
reloj de agua de Ctesías, el tornillo hidráulico de Arquímedes o la dioptra
de Herón.
Se reconoce, no obstante, que todos los avances
tecnológicos de los griegos lo han sido más en el campo teórico que práctico.
La posterior dominación romana respetó los valores
políticos y culturales de Grecia, y de este modo el helenismo, que ya se había
extendido con Alejandro Magno, consiguió universalizarse a través del Imperio
Romano. De hecho, las tradiciones griegas y romanas se convirtieron, unidas, en
un modelo clásico de la cultura occidental.
TECNOLOGÍA ROMANA
Durante el periodo del Imperio Romano, que siguió al de
los griegos, al igual que sucedió con éstos, se mantuvo un distanciamiento
entre el conocimiento teórico y el desarrollo tecnológico. No obstante, los
romanos fueron particularmente grandes tecnólogos de la construcción y la
organización.

Los romanos establecieron un sistema organizativo de las
civilizaciones urbanas y rurales de los territorios que permitió establecer un
periodo de paz sin precedentes en la historia. Las obras públicas fueron claves
en el mantenimiento del imperio, donde la ingeniería de la construcción de vías
y puentes con arcos jugó un papel fundamental en las redes de comunicación y
transportes. Más de 70.000 km. de vías fueron construidas, además de otras
numerosas obras para usos públicos, como alcantarillados, baños, acueductos,
circos, etc. Igualmente, fueron los artífices e introductores del molino de
agua, así como otros ingenios hidráulicos para serrar madera, moler grano o
cortar mármol. Militarmente, los romanos mejoraron la catapulta y la jabalina.
En lo que respecta a la comunicación marítima, los
romanos no fueron realmente un pueblo de marinos, en comparación con otras
civilizaciones del Mediterráneo (como los fenicios), y por tanto no destacaron
en este campo, pero poseían una inmensa flota que convirtió el Mediterráneo en
el mar del Imperio, más desde una perspectiva militar de expansión territorial
que comercial.
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